Lecturas del Día - 27/10/2026
MARTES DE LA XXX SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria
Primera Lectura : Ef 5, 21-33
5:21 Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo.
5:22 Las mujeres a sus maridos, como al Señor,
5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo.
5:24 Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.
5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella,
5:26 para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,
5:27 y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.
5:28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo.
5:29 Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia,
5:30 pues somos miembros de su Cuerpo.
5:31 Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.
5:32 Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.
5:33 En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.
Salmo : Sal 128 (127)
R// Dichosos los que temen al Señor.
128:1 Canción de las subidas. Dichosos todos los que temen a Yahvé, los que van por sus caminos.
128:2 Del trabajo de tus manos comerás, ¡dichoso tú, que todo te irá bien!
128:3 Tu esposa será como parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos, como brotes de olivo en torno a tu mesa.
128:4 Así será bendito el hombre que teme a Yahvé.
128:5 ¡Bendígate Yahvé desde Sión, que veas en ventura a Jerusalén todos los días de tu vida,
128:6 y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel!
Evangelio : Lc 13, 18-21
13:18 Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
13:19 Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas».
13:20 Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios?
13:21 Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo».