Lecturas del Día - 03/11/2026
MARTES DE LA XXXI SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria o SAN MARTÍN DE PORRES, religioso, memoria libre
Primera Lectura : Flp 2, 5-11
2:5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que Cristo:
2:6 El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios.
2:7 Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;
2:8 y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.
2:9 Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre.
2:10 Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos,
2:11 y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre.
Salmo : Sal 22 (21)
R// El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.
22:1 Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David.
22:2 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos!
22:3 Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí.
22:4 ¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel!
22:5 En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste;
22:6 a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos.
22:7 Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo,
22:8 todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza:
22:9 «Se confió a Yahvé, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!»
22:10 Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre;
22:11 a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.
22:12 ¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro!
22:13 Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán;
22:14 ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen.
22:15 Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas.
22:16 Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte.
22:17 Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies.
22:18 Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran,
22:19 repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica.
22:20 ¡Mas tú, Yahvé, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía,
22:21 libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro;
22:22 sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos!
22:23 ¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!:
22:24 «Los que a Yahvé teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel».
22:25 Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.
22:26 De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen.
22:27 Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahvé le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»
22:28 Le recordarán y volverán a Yahvé todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes.
22:29 Que es de Yahvé el imperio, del señor de las naciones.
22:30 Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva,
22:31 le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edad
22:32 venidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo él.
Evangelio : Lc 14, 15-24
14:15 Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!»
14:16 El le respondió: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos;
14:17 a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: "Venid, que ya está todo preparado."
14:18 Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: "He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses."
14:19 Y otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses."
14:20 Otro dijo: "Me he casado, y por eso no puedo ir."
14:21 «Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: "Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos."
14:22 Dijo el siervo: "Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio."
14:23 Dijo el señor al siervo: "Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa."
14:24 Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena».