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Lecturas del Día - 09/11/2026

LUNES. DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN, fiesta

Tiempo Ordinario Semana XXXII Blanco

Primera Lectura : Ez 47, 1-2. 8-9. 12

47:1 Me llevó a la entrada de la Casa, y he aquí que debajo del umnbral de la Casa salía agua, en dirección a oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia oriente. El agua bajaba de debajo del lado derecho de la Casa, al sur del altar.

47:2 Luego me hizo salir por el pórtico septentrional y dar la vuelta por el exterior, hasta el pórtico exterior que miraba hacia oriente, y he aquí que el agua fluía del lado derecho.

47:8 Me dijo: «Esta agua sale hacia la región oriental, baja a la Arabá, desemboca en el mar, en el agua hedionda, y el agua queda saneada.

47:9 Por dondequiera que pase el torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Los peces serán muy abundantes, porque allí donde penetra esta agua lo sanea todo, y la vida prospera en todas partes adonde llega el torrente.

47:12 A orillas del torrente, a una y otra margen, crecerán toda clase de árboles frutales cuyo follaje no se marchitará y cuyos frutos no se agotarán: producirán todos los meses frutos nuevos, porque esta agua viene del santuario. Sus frutos servirán de alimento, y sus hojas de medicina».

Primera Lectura variante 2 : 1 Co 3, 9c-11. 16-17

3:9 ya que somos colaboradores de Dios y vosotros, campo de Dios, edificación de Dios.

3:10 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como buen arquitecto, puse el cimiento, y otro construye encima. ¡Mire cada cual cómo construye!

3:11 Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo.

3:16 ¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

3:17 Si alguno destruye el santuario de Dios, Dios le destruirá a él; porque el santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario.

Salmo : Sal 46 (45)

R// Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.

46:1 Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Cántico.

46:2 Dios es para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia siempre a punto.

46:3 Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de los mares,

46:4 aunque sus aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu. (¡Con nosotros Yahvé Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!) Pausa.

46:5 ¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santificando las moradas del Altísimo.

46:6 Dios está en medio de ella, no será conmovida, Dios la socorre al llegar la mañana.

46:7 Braman las naciones, se tambalean los reinos, lanza él su voz, la tierra se derrite.

46:8 ¡Con nosotros Yahvé Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! Pausa.

46:9 Venid a contemplar los prodigios de Yahvé, el que llena la tierra de estupores.

46:10 Hace cesar las guerras hasta el extremo de la tierra; quiebra el arco, parte en dos la lanza, y prende fuego a los escudos.

46:11 «¡Basta ya; sabed que yo soy Dios, excelso sobre las naciones, sobre la tierra excelso!»

46:12 ¡Con nosotros Yahvé Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! Pausa.

Evangelio : Jn 2, 13-22

2:13 Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén.

2:14 Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos.

2:15 Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas;

2:16 y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado».

2:17 Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará.

2:18 Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para obrar así?»

2:19 Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré».

2:20 Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

2:21 Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo.

2:22 Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.