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Lecturas del Día - 27/11/2026

VIERNES DE LA XXXIV SEMANA DEL T. ORDINARIO, feria

Tiempo Ordinario Semana XXXIV Verde

Primera Lectura : Ap 20, 1-4. 11 — 21, 2

20:1 Luego vi a un Angel que bajaba del cielo y tenía en su mano la llave del Abismo y una gran cadena.

20:2 Dominó al Dragon, la Serpiente antigua - que es el Diablo y Satanás - y lo encadenó por mil años.

20:3 Lo arrojó al Abismo, lo encerró y puso encima los sellos, para que no seduzca más a las naciones hasta que se cumplan los mil años. Después tiene que ser soltado por poco tiempo.

20:4 Luego vi unos tronos, y se sentaron en ellos, y se les dio el poder de juzgar; vi también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y la Palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen, y no aceptaron la marca en su frente o en su mano; revivieron y reinaron con Cristo mil años.

20:11 Luego vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él. El cielo y la tierra huyeron de su presencia sin dejar rastro.

20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono; fueron abiertos unos libros, y luego se abrió otro libro, que es el de la vida; y los muertos fueron juzgados según lo escrito en los libros, conforme a sus obras.

20:13 Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.

20:14 La Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego - este lago de fuego es la muerte segunda -

20:15 y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.

Salmo : Sal 84 (83)

R// He aquí la morada de Dios entre los hombres.

84:1 Del maestro de coro. Según la... de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.

84:2 ¡Qué amables tus moradas, oh Yahvé Sebaot!

84:3 Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahvé, mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.

84:4 Hasta el pajarillo ha encontrado una casa, y para sí la golondrina un nido donde poner a sus polluelos: ¡Tus altares, oh Yahvé Sebaot, rey mío y Dios mío! Pausa.

84:5 Dichosos los que moran en tu casa, te alaban por siempre.

84:6 Dichosos los hombres cuya fuerza está en ti, y las subidas en su corazón.

84:7 Al pasar por el valle del Bálsamo, lo hacen un hontanar, y la lluvia primera lo cubre de bendiciones.

84:8 De altura en altura marchan, y Dios se les muestra en Sión.

84:9 ¡Yahvé Dios Sebaot, escucha mi plegaria, tiende tu oído, oh Dios de Jacob!

84:10 Oh Dios, escudo nuestro, mira, pon tus ojos en el rostro de tu ungido. Pausa.

84:11 Vale más un día en tus atrios que mil en mis mansiones, estar en el umbral de la Casa de mi Dios que habitar en las tiendas de impiedad.

84:12 Porque Yahvé Dios es almena y escudo, él da gracia y gloria; Yahvé no niega la ventura a los que caminan en la perfección.

84:13 ¡Oh Yahvé Sebaot, dichoso el hombre que confía en ti!

Evangelio : Lc 21, 29-33

21:29 Les añadió una parábola: «Mirad la higuera y todos los árboles.

21:30 Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca.

21:31 Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca.

21:32 Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda.

21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.