Lecturas del Día - 28/11/2026
SÁBADO. Hasta la hora nona: SÁBADO DE LA XXXIV SEMANA DEL T. ORDINARIO o SANTA MARÍA EN SÁBADO, memoria libre
Primera Lectura : Ap 22, 1-7
22:1 Luego me mostró el río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.
22:2 En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay árboles de Vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes; y sus hojas sirven de medicina para los gentiles.
22:3 Y no habrá ya maldición alguna; el trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad y los siervos de Dios le darán culto.
22:4 Verán su rostro y llevarán su nombre en la frente.
22:5 Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos.
22:6 Luego me dijo: «Estas palabras son ciertas y verdaderas; el Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado a su Angel para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto.
22:7 Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro».
Salmo : Sal 95 (94)
R// Maranatá. ¡Ven, Señor Jesús!
95:1 Venid, cantemos gozosos a Yahvé, aclamemos a la Roca de nuestra salvación;
95:2 con acciones de gracias vayamos ante él, aclamémosle con salmos.
95:3 Porque es Yahvé un Dios grande, Rey grande sobre todos los dioses;
95:4 en sus manos están las honduras de la tierra, y suyas son las cumbres de los montes;
95:5 suyo el mar, pues él mismo lo hizo, y la tierra firme que sus manos formaron.
95:6 Entrad, adoremos, prosternémonos, ¡de rodillas ante Yahvé que nos ha hecho!
95:7 Porque él es nuestro Dios, y nosotros el pueblo de su pasto, el rebaño de su mano. ¡Oh, si escucharais hoy su voz!:
95:8 «No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, como el día de Massá en el desierto,
95:9 donde me pusieron a prueba vuestros padres, me tentaron aunque habían visto mi obra.
95:10 «Cuarenta años me asqueó aquella generación, y dije: Pueblo son de corazón torcido, que mis caminos no conocen.
95:11 Y por eso en mi cólera juré: ¡No han de entrar en mi reposo!»
Evangelio : Lc 21, 34-36
21:34 «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupacines de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros,
21:35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra.
21:36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre».
SÁBADO. Después de la Hora Nona: COMIENZA EL TIEMPO DE ADVIENTO 2026. Misa vespertina del I Domingo de Adviento
Primera Lectura : Is 63, 16c-17. 19c; 64, 2b-7
63:16 Porque tú eres nuestro Padre, que Abraham no nos conoce, ni Israel nos recuerda. Tú, Yahvé, eres nuestro Padre, tu nombre es «El que nos rescata» desde siempre.
63:17 ¿Por qué nos dejaste errar, Yahvé, fuera de tus caminos, endurecerse nuestros corazones lejos de tu temor? Vuélvete, por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.
63:19 Somos desde antiguo gente a la que no gobiernas, no se nos llama por tu nombre. ¡Ah si rompieses los cielos y descendieses - ante tu faz los montes se derretirían,
64:2 haciendo tú cosas terribles, inesperadas. (Tú descendiste: ante tu faz, los montes se derretirán.)
64:3 Nunca se oyó. No se oyó decir, ni se escuchó, ni ojo vio a un Dios, sino a ti, que tal hiciese para el que espera en él.
64:4 Te haces encontradizo de quienes se alegran y practican justicia y recuerdan tus caminos. He aquí que estuviste enojado, pero es que fuimos pecadores; estamos para siempre en tu camino y nos salvaremos.
64:5 Somos como impuros todos nosotros, como paño inmundo todas nuestras obras justas. Caímos como la hoja todos nosotros, y nuestras culpas como el viento nos llevaron.
64:6 No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas.
64:7 Pues bien, Yahvé, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros.
Salmo : Sal 80 (79)
R// Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
80:1 Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios es el dictamen». De Asaf. Salmo.
80:2 Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que estás sentado entre querubes, resplandece
80:3 ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio!
80:4 ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!
80:5 ¿Hasta cuándo, oh Yahvé Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?
80:6 Les das a comer un pan de llanto les haces beber lágrimas al triple;
80:7 habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
80:8 ¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos salvos!
80:9 Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella,
80:10 le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.
80:11 Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros de Dios;
80:12 extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Río sus renuevos.
80:13 ¿Por qué has hecho brecha en sus tapias, para que todo el que pasa por el camino la vendimie,
80:14 el jabalí salvaje la devaste, y la pele el ganado de los campos?
80:15 ¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña,
80:16 cuídala, a ella, la que plantó tu diestra!
80:17 ¡Los que fuego le prendieron, cual basura, a la amenaza de tu faz perezcan!
80:18 Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste.
80:19 Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre invocaremos.
80:20 ¡Oh Yahvé, Dios Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!
Segunda Lectura : 1 Co 1, 3-9
1:3 gracia a vosotros y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.
1:4 Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo Jesús,
1:5 pues en él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento,
1:6 en la medida en que se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo.
1:7 Así, ya no os falta ningún don de gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo.
1:8 El os fortalecerá hasta el fin para que seáis irreprensibles en el Día de nuestro Señor Jesucristo.
1:9 Pues fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a la comunión con su hijo Jesucristo, Señor nuestro.
Evangelio : Mc 13, 33-37
13:33 «Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento.
13:34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele;
13:35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada.
13:36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.
13:37 Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!»