Lecturas del Día - 30/11/2026
LUNES. SAN ANDRÉS, apóstol, fiesta
Primera Lectura : Rm 10, 9-18
10:9 Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo.
10:10 Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvación.
10:11 Porque dice la Escritura: Todo el que crea en él no será confundido.
10:12 Que no hay distinción entre judío y griego, pues uno mismo es el Señor de todos, rico para todos los que le invocan.
10:13 Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
10:14 Pero ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique?
10:15 Y ¿cómo predicarán si no son enviados? Como dice la Escritura: ¡Cuán hermosos los pies de los que anuncian el bien!
10:16 Pero no todos obedecieron a la Buena Nueva. Porque Isaías dice: ¡Señor!, ¿quién ha creído a nuestra predicación?
10:17 Por tanto, la fe viene de la predicación, y la predicación, por la Palabra de Cristo.
10:18 Y pregunto yo: ¿Es que no han oído? ¡Cierto que sí! Por toda la tierra se ha difundido su voz y hasta los confines de la tierra sus palabras.
Salmo : Sal 19 (18)
R// A toda la tierra alcanza su pregón.
19:1 Del maestro de coro. Salmo. De David.
19:2 Los cielos cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento;
19:3 el día al día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia.
19:4 No es un mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír;
19:5 mas por toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del mundo. En el mar levantó para el sol una tienda,
19:6 y él, como un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su carrera.
19:7 A un extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que haya nada que a su ardor escape.
19:8 La ley de Yahvé es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahvé, veraz, sabiduría del sencillo.
19:9 Los preceptos de Yahvé son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento de Yahvé, luz de los ojos.
19:10 El temor de Yahvé es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de Yahvé, justos todos ellos,
19:11 apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus palabras más dulces que la miel, más que el jugo de panales.
19:12 Por eso tu servidor se empapa en ellos, gran ganancia es guardarlos.
19:13 Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas límpiame.
19:14 Guarda también a tu siervo del orgullo, no tenga dominio sobre mí. Entonces seré irreprochable, de delito grave exento.
19:15 ¡Sean gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante ti, Yahvé, roca mía, mi redentor.
Evangelio : Mt 4, 18-22
4:18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores,
4:19 y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres».
4:20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron.
4:21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó.
4:22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.