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Lecturas del Día - 29/11/2026

DOMINGO. I DOMINGO DE ADVIENTO

Adviento Semana I Morado

Primera Lectura : Is 63, 16c-17. 19c; 64, 2b-7

63:16 Porque tú eres nuestro Padre, que Abraham no nos conoce, ni Israel nos recuerda. Tú, Yahvé, eres nuestro Padre, tu nombre es «El que nos rescata» desde siempre.

63:17 ¿Por qué nos dejaste errar, Yahvé, fuera de tus caminos, endurecerse nuestros corazones lejos de tu temor? Vuélvete, por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.

63:19 Somos desde antiguo gente a la que no gobiernas, no se nos llama por tu nombre. ¡Ah si rompieses los cielos y descendieses - ante tu faz los montes se derretirían,

64:2 haciendo tú cosas terribles, inesperadas. (Tú descendiste: ante tu faz, los montes se derretirán.)

64:3 Nunca se oyó. No se oyó decir, ni se escuchó, ni ojo vio a un Dios, sino a ti, que tal hiciese para el que espera en él.

64:4 Te haces encontradizo de quienes se alegran y practican justicia y recuerdan tus caminos. He aquí que estuviste enojado, pero es que fuimos pecadores; estamos para siempre en tu camino y nos salvaremos.

64:5 Somos como impuros todos nosotros, como paño inmundo todas nuestras obras justas. Caímos como la hoja todos nosotros, y nuestras culpas como el viento nos llevaron.

64:6 No hay quien invoque tu nombre, quien se despierte para asirse a ti. Pues encubriste tu rostro de nosotros, y nos dejaste a merced de nuestras culpas.

64:7 Pues bien, Yahvé, tú eres nuestro Padre. Nosotros la arcilla, y tú nuestro alfarero, la hechura de tus manos todos nosotros.

Salmo : Sal 80 (79)

R// Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

80:1 Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios es el dictamen». De Asaf. Salmo.

80:2 Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que estás sentado entre querubes, resplandece

80:3 ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio!

80:4 ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

80:5 ¿Hasta cuándo, oh Yahvé Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?

80:6 Les das a comer un pan de llanto les haces beber lágrimas al triple;

80:7 habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.

80:8 ¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos salvos!

80:9 Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella,

80:10 le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.

80:11 Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros de Dios;

80:12 extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Río sus renuevos.

80:13 ¿Por qué has hecho brecha en sus tapias, para que todo el que pasa por el camino la vendimie,

80:14 el jabalí salvaje la devaste, y la pele el ganado de los campos?

80:15 ¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña,

80:16 cuídala, a ella, la que plantó tu diestra!

80:17 ¡Los que fuego le prendieron, cual basura, a la amenaza de tu faz perezcan!

80:18 Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste.

80:19 Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre invocaremos.

80:20 ¡Oh Yahvé, Dios Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

Segunda Lectura : 1 Co 1, 3-9

1:3 gracia a vosotros y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.

1:4 Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo Jesús,

1:5 pues en él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento,

1:6 en la medida en que se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo.

1:7 Así, ya no os falta ningún don de gracia a los que esperáis la Revelación de nuestro Señor Jesucristo.

1:8 El os fortalecerá hasta el fin para que seáis irreprensibles en el Día de nuestro Señor Jesucristo.

1:9 Pues fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a la comunión con su hijo Jesucristo, Señor nuestro.

Evangelio : Mc 13, 33-37

13:33 «Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento.

13:34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele;

13:35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada.

13:36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.

13:37 Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!»