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Lecturas del Día - 12/12/2026

SÁBADO. Hasta la hora nona: SÁBADO DE LA II SEMANA DE ADVIENTO o BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE GUADALUPE

Adviento Semana II Morado

Primera Lectura : Eclo 48, 1-4. 9-11b

No se encontró el libro para la sigla: Eclo

Salmo : Sal 80 (79)

R// Oh, Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

80:1 Del maestro de coro. Según la melodía: «Lirios es el dictamen». De Asaf. Salmo.

80:2 Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como un rebaño; tú que estás sentado entre querubes, resplandece

80:3 ante Efraím, Benjamín y Manasés; ¡despierta tu poderío, y ven en nuestro auxilio!

80:4 ¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

80:5 ¿Hasta cuándo, oh Yahvé Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?

80:6 Les das a comer un pan de llanto les haces beber lágrimas al triple;

80:7 habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.

80:8 ¡Oh Dios Sebaot, haznos volver, y brille tu rostro, para que seamos salvos!

80:9 Una viña de Egipto arrancaste, expulsaste naciones para plantarla a ella,

80:10 le preparaste el suelo, y echó raíces y llenó la tierra.

80:11 Su sombra cubría las montañas, sus pámpanos los cedros de Dios;

80:12 extendía sus sarmientos hasta el mar, hasta el Río sus renuevos.

80:13 ¿Por qué has hecho brecha en sus tapias, para que todo el que pasa por el camino la vendimie,

80:14 el jabalí salvaje la devaste, y la pele el ganado de los campos?

80:15 ¡Oh Dios Sebaot, vuélvete ya, desde los cielos mira y ve, visita a esta viña,

80:16 cuídala, a ella, la que plantó tu diestra!

80:17 ¡Los que fuego le prendieron, cual basura, a la amenaza de tu faz perezcan!

80:18 Esté tu mano sobre el hombre de tu diestra, sobre el hijo de Adán que para ti fortaleciste.

80:19 Ya no volveremos a apartarnos de ti; nos darás vida y tu nombre invocaremos.

80:20 ¡Oh Yahvé, Dios Sebaot, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos!

Evangelio : Mt 17, 10-13

17:10 Sus discípulos le preguntaron: «¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?»

17:11 Respondió él: «Ciertamente, Elías ha de venir a restaurarlo todo.

17:12 Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos».

17:13 Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.

SÁBADO. Después de la hora nona: Misa vespertina del III Domingo de Adviento

Adviento Semana III Morado

Primera Lectura : Is 61, 1-2a. 10-11

61:1 El espíritu del Señor Yahvé está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahvé. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;

61:2 a pregonar año de gracia de Yahvé, día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran,

61:10 «Con gozo me gozaré en Yahvé, exulta mi alma en mi Dios, porque me ha revestido de ropas de salvación, en manto de justicia me ha envuelto como el esposo se pone una diadema, como la novia se adorna con aderezos.

61:11 Porque, como una tierra hace germinar plantas y como un huerto produce su simiente, así el Señor Yahvé hace germinar la justicia y la alabanza en presencia de todas las naciones».

Salmo : Lc 1, 46-50. 53-54

R// Me alegro con mi Dios.

1:46 Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor

1:47 y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador

1:48 porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

1:49 porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre

1:50 y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

1:53 A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada.

1:54 Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia

Segunda Lectura : 1 Tes 5, 16-24

No se encontró el libro para la sigla: 1 Tes

Evangelio : Jn 1, 6-8. 19-28

1:6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan.

1:7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él.

1:8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz.

1:19 Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?»

1:20 El confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo».

1:21 Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy». - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No».

1:22 Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?»

1:23 Dijo él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».

1:24 Los enviados eran fariseos.

1:25 Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?»

1:26 Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis,

1:27 que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia».

1:28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.