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Lecturas del Día - 19/12/2026

SÁBADO. Hasta la hora nona: SÁBADO DE LA III SEMANA DE ADVIENTO

Adviento Semana III Morado

Primera Lectura : Jue 13, 2-7. 24-25a

No se encontró el libro para la sigla: Jue

Salmo : Sal 71 (70)

R// Que se llene mi boca de tu alabanza, y así cantaré tu gloria.

71:1 A ti, Yahvé, me acojo, ¡no sea confundido jamás!

71:2 ¡Por tu justicia sálvame, libérame! tiende hacia mí tu oído y sálvame!

71:3 ¡Sé para mí una roca de refugio, alcázar fuerte que me salve, pues mi roca eres tú y mi fortaleza.

71:4 ¡Dios mío, líbrame de la mano del impío, de las garras del perverso y del violento!

71:5 Pues tú eres mi esperanza, Señor, Yahvé, mi confianza desde mi juventud.

71:6 En ti tengo mi apoyo desde el seno, tú mi porción desde las entrañas de mi madre; ¡en ti sin cesar mi alabanza!

71:7 Soy el asombro de muchos, mas tú eres mi seguro refugio.

71:8 Mi boca está repleta de tu loa, de tu gloria todo el día.

71:9 A la hora de mi vejez no me rechaces, no me abandones cuando decae mi vigor.

71:10 Porque de mí mis enemigos hablan, los que espían mi alma se conciertan:

71:11 «¡Dios le ha desamparado, perseguidle, apresadle, pues no hay quien le libere!»

71:12 ¡Oh Dios, no te estés lejos de mí, Dios mío, ven pronto en mi socorro!

71:13 ¡Confusión y vergüenza sobre aquellos que acusan a mi alma; cúbranse de ignominia y de vergüenza los que buscan mi mal!

71:14 Y yo, esperando sin cesar, más y más te alabaré;

71:15 publicará mi boca tu justicia, todo el día tu salvación.

71:16 Y vendré a las proezas de Yahvé, recordaré tu justicia, tuya sólo.

71:17 ¡Oh Dios, desde mi juventud me has instruido, y yo he anunciado hasta hoy tus maravillas!

71:18 Y ahora que llega la vejez y las canas, ¡oh Dios, no me abandones!, para que anuncie yo tu brazo a todas las edades venideras, ¡tu poderío

71:19 y tu justicia, oh Dios, hasta los cielos! Tú que has hecho grandes cosas, ¡oh Dios!, ¿quién como tú?

71:20 Tú que me has hecho ver tantos desastres y desgracias, has de volver a recobrarme. Vendrás a sacarme de los abismos de la tierra,

71:21 sustentarás mi ancianidad, volverás a consolarme,

71:22 Y yo te daré gracias con las cuerdas del arpa, por tu verdad, Dios mío; para ti salmodiaré a la cítara, oh Santo de Israel.

71:23 Exultarán mis labios cuando salmodie para ti, y mi alma, que tú has rescatado.

71:24 También mi lengua todo el día musitará tu justicia: porque han sido avergonzados, porque han enrojecido, los que buscaban mi desgracia.

Evangelio : Lc 1, 5-25

1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel;

1:6 los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor.

1:7 No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad.

1:8 Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo,

1:9 le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.

1:10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso.

1:11 Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.

1:12 Al verle Zacarías, se turbó, y el temor se apoderó de él.

1:13 El ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu petición ha sido escuchada; Isabel, tu mujer, te dará a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Juan;

1:14 será para ti gozo y alegría, y muchos se gozarán en su nacimiento,

1:15 porque será grande ante el Señor; no beberá vino ni licor; estará lleno de Espíritu Santo ya desde el seno de su madre,

1:16 y a muchos de los hijos de Israel, les convertirá al Señor su Dios,

1:17 e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

1:18 Zacarías dijo al ángel: «¿En qué lo conoceré? Porque yo soy viejo y mi mujer avanzada en edad».

1:19 El ángel le respondió: «Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva.

1:20 Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo».

1:21 El pueblo estaba esperando a Zacarías y se extrañaban de su demora en el Santuario.

1:22 Cuando salió, no podía hablarles, y comprendieron que había tenido una visión en el Santuario; les hablabla por señas, y permaneció mudo.

1:23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su servicio, se fue a su casa.

1:24 Días después, concibió su mujer Isabel; y se mantuvo oculta durante cinco meses

1:25 diciendo: «Esto es lo que ha hecho por mí el Señor en los días en que se dignó quitar mi oprobio entre los hombres».

SÁBADO. Después de la hora nona: Misa vespertina del IV Domingo de Adviento

Adviento Semana IV Morado

Primera Lectura : 2 Sam 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16

No se encontró el libro para la sigla: 2 Sam

Salmo : Sal 89 (88)

R// Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

89:1 Poema. De Etán el indígena.

89:2 El amor de Yahvé por siempre cantaré, de edad en edad anunciará mí boca tu lealtad.

89:3 Pues tú dijiste: «Cimentado está el amor por siempre, asentada en los cielos mi lealtad.

89:4 «Una alianza pacté con mi elegido, un juramento hice a mi siervo David:

89:5 Para siempre jamás he fundado tu estirpe, de edad em edad he erigido tu trono». Pausa.

89:6 Los cielos celebran, Yahvé, tus maravillas, y tu lealtad en la asamblea de los santos.

89:7 Porque ¿quién en las nubes es comparable a Yahvé, quién a Yahvé se iguala entre los hijos de los dioses?

89:8 Dios temible en el consejo de los santos, grande y terrible para toda su corte.

89:9 Yahvé, Dios Sebaot, ¿quién como tú?, poderoso eres, Yahvé, tu lealtad te circunda.

89:10 Tú domeñas el orgullo del mar, cuando sus olas se encrespan las reprimes;

89:11 tú machacaste a Ráhab lo mismo que a un cadáver, a tus enemigos dispersaste con tu potente brazo.

89:12 Tuyo es el cielo, tuya también la tierra, el orbe y cuanto encierra tú fundaste;

89:13 tú creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón exultan en tu nombre.

89:14 Tuyo es el brazo y su bravura, poderosa tu mano, sublime tu derecha;

89:15 Justicia y Derecho, la base de tu trono, Amor y Verdad ante tu rostro marchan.

89:16 Dichoso el pueblo que la aclamación conoce, a la luz de tu rostro caminan, oh Yahvé;

89:17 en tu nombre se alegran todo el día, en tu justicia se entusiasman.

89:18 Pues tú eres el esplendor de su potencia, por tu favor exaltas nuestra frente;

89:19 sí, de Yahvé nuestro escudo; del Santo de Israel es nuestro rey.

89:20 Antaño hablaste tú en visión a tus amigos, y dijiste: «He prestado mi asistencia a un bravo, he exaltado a un elegido de mi pueblo.

89:21 «He encontrado a David mi servidor, con mi óleo santo le he ungido;

89:22 mi mano será firme para él, y mi brazo le hará fuerte.

89:23 «No le ha de sorprender el enemigo, el hijo de iniquidad no le oprimirá;

89:24 yo aplastaré a sus adversarios ante él, heriré a los que le odian.

89:25 «Mi lealtad y mi amor irán con él, por mi nombre se exaltará su frente;

89:26 pondré su mano sobre el mar, sobre los ríos su derecha.

89:27 «El me invocará: ¡Tú, mi Padre, mi Dios y roca de mi salvación!

89:28 Y yo haré de él el primogénito, el Altísimo entre los reyes de la tierra.

89:29 «Le guardaré mi amor por siempre, y mi alianza será leal con él;

89:30 estableceré su estirpe para siempre, y su trono como los días de los cielos.

89:31 «Si sus hijos abandonan mi ley, y no siguen mis juicios,

89:32 si profanan mis preceptos, y mis mandamientos no observan,

89:33 «castigaré su rebelión con vara, y su culpa con azote,

89:34 mas no retiraré de él mi amor, en mi lealtad no fallaré.

89:35 «No violaré mi alianza, no cambiaré lo que sale de mis labios;

89:36 una vez he jurado por mi santidad: ¡a David no he de mentir!

89:37 «Su estirpe durará por siempre, y su trono como el sol ante mí,

89:38 por siempre se mantendrá como la luna, testigo fiel en el cielo». Pausa.

89:39 Pero tú has rechazado y despreciado, contra tu ungido te has enfurecido;

89:40 has desechado la alianza con tu siervo, has profanado por tierra su diadema.

89:41 Has hecho brecha en todos sus vallados, sus plazas fuertes en ruina has convertido;

89:42 le han saqueado todos los transeúntes, se ha hecho el baldón de sus vecinos.

89:43 A sus adversarios la diestra has exaltado, a todos sus enemigos has llenado de gozo;

89:44 has embotado el filo de su espada, y no le has sostenido en el combate.

89:45 Le has quitado su cetro de esplendor, y su trono por tierra has derribado;

89:46 has abreviado los días de su juventud, le has cubierto de ignominia. Pausa.

89:47 ¿Hasta cuándo te esconderás, Yahvé? ¿arderá tu furor por siempre como fuego?

89:48 Recuerda, Señor, qué es la existencia, para qué poco creaste a los hijos de Adán.

89:49 ¿Qué hombre podrá vivir sin ver la muerte, quién librará su alma de la garra del seol? Pausa.

89:50 ¿Dónde están tus primeros amores, Señor, que juraste a David por tu lealtad?

89:51 Acuérdate, Señor, del ultraje de tus siervos: cómo recibo en mi seno todos los dardos de los pueblos;

89:52 así ultrajan tus enemigos, Yahvé, así ultrajan las huellas de tu ungido.

89:53 ¡Bendito sea Yahvé por siempre! ¡Amén! ¡Amén!

Segunda Lectura : Rm 16, 25-27

16:25 Os saluda Erasto, cuestor de la ciudad, y Cuarto, nuestro hermano. A Aquel que puede consolidaros conforme al Evangelio mío y la predicación de Jesucristo: revelación de un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos,

16:26 pero manifestado al presente, por la Escrituras que lo predicen, por disposición del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles para obediencia de la fe,

16:27 a Dios, el único sabio, por Jesucristo, ¡a él la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Evangelio : Lc 1, 26-38

1:26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

1:27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

1:28 Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

1:29 Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

1:30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios;

1:31 vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.

1:32 El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;

1:33 reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

1:34 María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»

1:35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.

1:36 Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril,

1:37 porque ninguna cosa es imposible para Dios».

1:38 Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.