Lecturas del Día - 02/02/2026
LUNES. PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
Primera Lectura : Mal 3, 1-4
No se encontró el libro para la sigla: Mal
Primera Lectura variante 2 : Hb 2, 14-18
2:14 Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,
2:15 y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
2:16 Porque, ciertamente, no se ocupa de los ángeles, sino de la descendencia de Abraham.
2:17 Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo.
2:18 Pues, habiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados.
Salmo : Sal 24 (23)
R// El Señor, Dios del universo, él es el Rey de la gloria.
24:1 Salmo. De David. De Yahvé es la tierra y cuanto hay en ella, el orbe y los que en él habitan;
24:2 que él lo fundó sobre los mares, él lo asentó sobre los ríos.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Yahvé?, ¿quién podrá estar en su recinto santo?
24:4 El de manos limpias y puro corazón, el que a la vanidad no lleva su alma, ni con engaño jura.
24:5 El logrará la bendición de Yahvé, la justicia del Dios de su salvación.
24:6 Tal es la raza de los que le buscan, los que van tras tu rostro, oh Dios de Jacob. Pausa.
24:7 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
24:8 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahvé, el fuerte, el valiente, Yahvé, valiente en la batalla.
24:9 ¡Puertas, levantad vuestros dinteles, alzaos, portones antiguos, para que entre el rey de la gloria!
24:10 ¿Quién es ese rey de gloria? Yahvé Sebaot, él es el rey de gloria. Pausa
Evangelio : Lc 2, 22-40
2:22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,
2:23 como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor
2:24 y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.
2:25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
2:26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor.
2:27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,
2:28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
2:29 «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz;
2:30 porque han visto mis ojos tu salvación,
2:31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos,
2:32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel».
2:33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.
2:34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -
2:35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».
2:36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido,
2:37 y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.
2:38 Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
2:39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
2:40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.