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Lecturas del Día - 31/01/2026

SÁBADO. SAN JUAN BOSCO

Tiempo Ordinario Semana III Blanco

Primera Lectura : 2 S 12, 1-7a. 10-17

12:1 Envió Yahvé a Natán donde David, y llegando a él le dijo: «Había dos hombres en una ciudad, el uno era rico y el otro era pobre.

12:2 El rico tenía ovejas y bueyes en gran abundancia;

12:3 el pobre no tenía más que una corderilla, sólo una, pequeña, que había comprado. El la alimentaba y ella iba creciendo con él y sus hijos, comiendo su pan, bebiendo en su copa, durmiendo en su seno igual que una hija.

12:4 Vino un visitante donde el hombre rico, y dándole pena tomar su ganado lanar y vacuno para dar de comer a aquel hombre llegado a su casa, tomó la ovejita del pobre, y dio de comer al viajero llegado a su casa».

12:5 David se encendió en gran cólera contra aquel hombre y dijo a Natán: «¡Vive Yahvé! que merece la muerte el hombre que tal hizo.

12:6 Pagará cuatro veces la oveja por haber hecho semejante cosa y por no haber tenido compasión».

12:7 Entonces Natán dijo a David: «Tú eres ese hombre. Así dice Yahvé Dios de Israel: Yo te he ungido rey de Israel y te he librado de las manos de Saúl.

12:10 Pues bien, nunca se apartará la espada de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado la mujer de Urías el hitita para mujer tuya.

12:11 Así habla Yahvé: Haré que de tu propia casa se alce el mal contra ti. Tomaré tus mujeres ante tus ojos y se las daré a otro que se acostará con tus mujeres a la luz de este sol.

12:12 Pues tú has obrado en lo oculto, pero yo cumpliré esta palabra ante todo Israel y a la luz del sol».

12:13 David dijo a Natán: «He pecado contra Yahvé». Respondió Natán a David: «También Yahvé perdona tu pecado; no morirás.

12:14 Pero por haber ultrajado a Yahvé con ese hecho, el hijo que te ha nacido morirá sin remedio».

12:15 Y Natán se fue a su casa. Hirió Yahvé al niño que había engendrado a David la mujer de Urías y enfermó gravemente.

12:16 David suplicó a Dios por el niño; hizo David un ayuno riguroso y entrando en casa pasaba la noche acostado en tierra.

12:17 Los ancianos de su casa se esforzaban por levantarle del suelo, pero el se negó y no quiso comer con ellos.

Salmo : Sal 51 (50)

R// Oh, Dios, crea en mí un corazón puro.

51:1 Del maestro de coro. Salmo. De David.

51:2 Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé.

51:3 Tenme piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,

51:4 lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.

51:5 Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;

51:6 contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.

51:7 Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.

51:8 Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la subiduría.

51:9 Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

51:10 Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.

51:11 Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.

51:12 Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;

51:13 no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.

51:14 Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;

51:15 enseñaré a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.

51:16 Líbrame de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;

51:17 abre, Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.

51:18 Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.

51:19 El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias.

51:20 ¡Favorece a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!

51:21 Entonces te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.

Evangelio : Mc 4, 35-41

4:35 Este día, al atardecer, les dice: «Pasemos a la otra orilla».

4:36 Despiden a la gente y le llevan en la barca, como estaba; e iban otras barcas con él.

4:37 En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca.

4:38 El estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?»

4:39 El, habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: «¡Calla, enmudece!» El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza.

4:40 Y les dijo: «¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?»

4:41 Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: «Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?»